La parábola del hijo pródigo, es el resumen de todas las
escrituras, ella nos habla de nuestra redención, de un pueblo que
abandonó a su Dios y se perdió en el mundo, pero que el Señor
traerá de vuelta de todas las naciones donde fueron esparcidos y
volverá a juntarlo con Judá y ambos volverán a ser uno sólo en su
mano, nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos
en dos reinos.
Ni
se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con
todas sus rebeliones;
y
los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los
limpiaré;
y me
serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.
Ezequiel
profetizó sobre aquellos huesos secos que llenaban todo el valle,
aquellos huesos secos, como analizamos en los capítulos anteriores,
son la casa de Israel, quienes perecieron lejos de la presencia de su
Dios, nuestro Mesías en su forma de cordero redimió a aquel asno
salvaje y volvió a darle vida.
Hoy
un gran pueblo a cubierto todos los rincones del mundo, la palabra de
nuestro de nuestro Dios a llegado a todos los rincones del planeta,
cumpliéndose la palabra de YHVH.
Mis
ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida
eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:25-28)
La parábola del hijo pródigo, es el resumen de todas las escrituras,
ella nos habla de nuestra redención, de un pueblo que se fue de
delante de su Dios,
La
escritura lo señala y es clara en ello, el Señor cumple su promesa,
ese pueblo que desobedeció a su Dios, que decidió seguir los
caminos de su Rey Jeroboam, que se perdió en medio de las naciones
encontrando la muerte, el Señor lo resucitaría y los haría volver
a la vida, a su hijo a Israel, aquel quienes no serían más su
pueblo, sin embargo en mismo lugar donde les fue dicho aquello,
vosotros no sois mi pueblo, les será dicho pueblo mío y ellos dirán
al Señor, mi Dios.
El
Señor traerá a Israel de todas las naciones donde fueron
esparcidos, y los volverá a juntar con Judá en su mano, el Mesías
vino con una misión muy clara, el cordero debía redimir al asno, y
quien no sea redimido por el cordero, deberá ser desarraigado del
pueblo, el Mesías vino a redimir a Israel y a Judá en dos palos uno
para cada pueblo, para que nunca más sean dos, pues serán uno solo
en su mano, la palabra se cumplió y el Mesías entregó su vida por
ellos, en aquellos dos palos que se hicieron uno.
Las
palabras de Ezequiel están destinadas a un solo pueblo, la escritura
es clara y no da pie a ninguna interpretación extra, aquellos huesos
secos de los que profetizó Ezequiel son la casa de Israel y nos
habla de su redención, el los traerá de vuelta al redil después
que murieron lejos de su Dios.
YHVH dio carta de divorció a Israel y los expulsó de su presencia,
Israel se mezcló entre las naciones en que fue deportado y se perdió
en medio de ellas, siguió el camino de las naciones, y olvidó quien
era, es de esta manera que la identidad y la herencia de Efraín va a
perderse, tal como el profeta de Judá, Israel al desobedecer los
mandamientos de Dios también encontró la muerte.
La
escena que analizamos hoy, nos parece extraña a primera vista, Un
león, un asno y un profeta muerto en el suelo, el león es la raíz
de David de la tribu de Judá; el asno, es Israel, el león que
también es un cordero debe redimir al asno, de Judá debía venir la
redención de Israel.
“Regocíjate
sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén.
He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde,
montado en un asno, en un pollino, hijo de asna”. (Zacarías 9:9)
Israel había dejado de ser un sólo
pueblo unificado, después del pecado de Salomón el reino va a
quebrarse, y va a dividirse en dos, ahora son dos pueblos Judá e
Israel, Pero el pecado de Israel va a llevar a que la palabra de Dios
se cumpla, todas aquellas advertencias realizadas por Moisés en el
desierto van a hacerse realidad.
YHVH
te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra
hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos,
(Deuteronomio 28:64), Israel olvidó su compromiso con su Dios, y
YHVH se enfureció contra Israel, y los quitó de delante de su
rostro,
Haré
cesar el Reino de Israel, los esparciré, no me compadeceré más de
ellos, vosotros no seréis más mi pueblo, ni yo seré su Dios.
Nada
de la palabra de nuestro Dios quedará sin cumplirse.
Porque
de cierto os digo: hasta que pase el cielo y la tierra, de ningún
modo pasará una Yud, ni un trazo de letra de la ley, hasta que todo
se haya cumplido (Mateo 5:18).
YHVH
señaló su palabra, lo dijo por lo tanto lo hará; el habló, por lo
tanto lo ejecutará.
De
los dos pueblos, va a quedar solo uno, Judá; de cuya casa y
descendencia ha de venir el Rey, pero de Israel, también llamada
Efrain, ha de venir la multiplicación de naciones, naciones que han
de congregarse en torno al Rey, sin embargo hemos visto que Israel
por su pecado, ha muerto.
“De
cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la
tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”.
(Juan 12:24)
La
palabra de Dios se cumplió tal como fue señalada e Israel fue
esparcida por el mundo, YHVH ya no tuvo más misericordia de Ellos, y
ya no serían más su pueblo, ni YHVH sería su Dios, Israel tomó su
herencia, y la desperdició llevando una vida perdida en su pecado,
solamente quedó Judá, pero Efraín prefirió otro camino, camino en
el cual encontró la muerte.
La
historia no termina acá, nos queda una pregunta por responder
¿Resucitará Israel?
Posterior
a Josué Israel va a ir cayendo en una espiral de decadencia, y el
pueblo va a pedir que un rey gobierne sobre ellos, Saúl será ungido
como Rey, pero su reino no ha de perdurar, será el reinado de David
de la tribu de Judá quien va a perpetuar su reinado, hasta la venida
de Siloh, como lo había profetizado Jacob en su lecho de muerte,
YHVH establece un pacto con David, como lo hizo con Abraham, y de su
descendencia ha de establecerse la paz, el reposo, para todo su
pueblo, ha de venir Siloh y a Él han de congregarse los pueblos.
Sin
embargo el legado de David va a quebrarse debido a la desobediencia
de su hijo Salomón
La
congregación de Israel, el pueblo que había permanecido unido en
sus doce tribus, va a romperse en esa unidad, para convertirse en dos
pueblos.
LA
CASA DE ISRAEL, o Reino del Norte, y LA CASA DE JUDA o el Reino del
Sur.
Ahora
ya no es uno, son dos el pueblo de YHVH, de uno ha de venir el Rey,
de la casa de Judá, del otro de la casa de Israel, llamada también
Efrain, ha de venir la multiplicación de naciones, naciones que han
de congregarse en torno al Rey.
Pero
para que ello llegue a cumplirse, deberán ocurrir muchos
acontecimientos, que comenzaremos a analizar, en los siguientes
capítulos, no te pierdas la continuación de esta saga,
continuaremos sacando a la luz aquellos tesoros que hasta ahora han
permanecido ocultos, y hemos de descubrir en esta serie, que la
historia de Israel, es tu historia.
Señor,
¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Le preguntaron los
discípulos a nuestro mesias, después de su resurrección, para
llegar a esa pregunta han de pasar muchos acontecimientos, que iremos
analizando en esta serie de videos, en esta primera parte hemos
analizado la formación de un pueblo, la que ocurre a través de un
hombre cuya fe fue inquebrantable, Abraham, y Dios le dijo a Abraham:
“Te
he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en
gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y
estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de
ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de
tu descendencia después de ti.” (Génesis 17:1-7)
De
esta manera y según lo analizamos, la bendición dada a Abraham,
paso a Isaac, después a Jacob, y este lo traspasa desde José su
hijo a su nieto Efraín.
La
bendición de Jacob, quien es Israel nos da la claridad que las
naciones se congregarán entorno a la descendencia de Judá, entorno
a Siloh, es decir, Efraín, esta multitud de naciones extranjeras
serán atraídas a Judá, como una sola congregación entorno a su
Dios. “Estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia
después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu
Dios, y el de tu descendencia después de ti”.
Pero
para llegar a eso, debemos conocer nuestra historia, cual es nuestro
papel en toda esta historia que ha atravesado todas las eras de la
existencia del hombre, ¿Porqué el reino de los cielos es semejante a
un tesoro escondido en un campo, del cual un hombre vende todo lo que
tiene para comprar aquel campo? ¿Quién es el hijo pródigo?,
contestaremos estas preguntas, no te pierdas los siguientes videos
donde conocerás cual es tu origen y cual es tu destino.
Esta
es una serie de videos que tienen por objetivo sacar a la luz las
raíces de nuestra fe,
comprender como se mezcló con el paganismo y como la rebelión de
los hombres se ha extendido por la historia alcanzando nuestros días.
La historia registrada en las escrituras, es una una
historia que nos involucra a todos, el análisis de esta serie de
videos nos ha de llevar a comprender toda la escritura, cual es su
hilo conductor, y además comprender cual es nuestro papel en toda
esta historia, una historia que nos parece demasiado lejana, que
ocurrió hace miles de años en un lugar remoto y que parece
que nada tiene que ver ni con nuestro tiempo ni con nosotros.
¿porqué
esta historia ha perdurado a través de los siglos? ¿Porqué esta
historia llega hasta nosotros? ¿Qué tiene que ver con nosotros
hoy?
Es
hora de sacar a la luz aquellos tesoros que han permanecido
escondidos, descubriremos en esta serie que la historia de Israel, es
tu historia.
La
descendencia de Jacob, va a dar origen a las doce tribus de Israel,
Quienes son esclavizados en Egipto, y YHVH a través de Moisés va a
liberarlos del yugo del faraón para cumplir la promesa hecha con
Abraham, a los pies del Sinaí se sella aquel pacto con su
descendencia “vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los
pueblos” le ha señalado YHVH, Israel responde: Todo lo que YHVH ha
dicho, Haremos, Israel acepta ser la novia de YHVH, y se convierte en
ese pueblo especial.
Las
doce tribu de Israel van a conquistar la tierra que les había sido
prometida, pero a la muerte de Josué y de quienes fueron testigos de
las maravillas de YHVH, Israel olvida a su Dios e hicieron lo malo
ante sus ojos.
Por
lo cual ha venir la maldición hacia Israel por no oír ni por poner
por obra los mandamientos de YHVH su Dios, y apartarse del camino que
les fue ordenado, para ir en pos de dioses ajenos que no habían
conocido”.(Deuteronomio
11:26-28).
Israel
va en camino de perder toda la herencia que le correspondía, de
dilapidarla,
Israel
olvido la promesa realizada en el Sinaí, Israel olvidó el pacto
hecho con su Dios, Israel olvidó su destino y desvió sus caminos,
Israel se olvidó de su Dios, y va a pagar las consecuencias de ello.
Continuamos
sacando a la luz aquellos tesoros que hasta ahora han permanecido
ocultos, y hemos de descubrir en esta serie, que la historia de
Israel, es tu historia.
La
luz
vino
al
mundo,
y los hombres amaron más las tinieblas que la luz.
En
la búsqueda de un mundo mas justo, hoy
los
hombres buscan
la igualdad entre sus pares,
quienes se opongan a
esta idea
han de convertirse en enemigos de un sistema que
esta basado
en la justicia de los hombres, pero completamente alejado de la
justicia de Dios. Esta
idea no tiene nada de nuevo, hace dos mil años en Judea la población
debió elegir entre un hombre que luchaba por la justicia social y la
liberación de un inmenso poder como Roma, que oprimía a su pueblo.
Y entre un predicador que venía a mostrar el reino de Dios a los
hombres, quienes dirigían a las multitudes les persuadieron que
eligieran a Barrabás y desecharán al Mesías.
“No hay nada nuevo bajo el sol”, tal como hace dos mil años, la
población debe elegir nuevamente entre dos opciones, lamentablemente
la gente no habrá aprendido la lección, y volverán a realizar una
elección equivocada.