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domingo, 1 de abril de 2018

LA NUEVA TORRE DE BABEL

La construcción de una nueva sociedad
Muchas lenguas convergen en un solo entendimiento



A la luz de la conquista de importantes derechos sociales, la sociedad contemporánea ha entrado en una nueva era, una era que comienza a dar garantías a la más amplia gama de demandas y a sectores que se habían sentido marginado de ella, los más diversos grupos sociales, de los más amplios espectros,  hoy enarbolan el triunfo de sus batallas que a la luz de los deseos de los hombres y bajo esta perspectiva parece ser justa. En el transcurso de la historia las demandas que hoy se alzan como derechos fundamentales de los hombres fueron limitados y condenados por una sociedad que se caracterizó por su religiosidad y su conservadurismo. Esta situación ha venido cambiando a un paso cada vez más vertiginoso, en favor de aquellas conquistas ha surgido una sociedad distinta de la que hace tan solo un siglo se imponía. Podemos señalar con absoluta certeza, que aquel mundo que habíamos conocido, aquel mundo caracterizado como “moderno” ha concluido, para dar nacimiento a un nuevo tipo de sociedad, una sociedad que ha superado la modernidad, y que los filósofos e historiadores han denominado como “Posmodernismo”, algunos incluso estiman que hasta este concepto hemos superado, encontrándonos hoy en lo que sería una sociedad “Hipermoderna”. Pero para todos los efectos hablaremos en esta ocasión de posmodernismo.

La historia del hombre se ha ido dinamizando poco a poco, los procesos históricos se ha ido agilizando sobre todo a partir de la caída de Constantinopla en manos Otomanas en 1453, que significó el cierre de las rutas comerciales hacia oriente, lo que obligó a las potencias occidentales a buscar nuevas rutas que los dirigieran hacia aquel lejano oriente. A partir de ese suceso que da inicio a la época moderna, la historia del mundo se acelera como una bola de nieve que comienza a rodar montaña abajo, el hombre a su vez comienza a desligarse de la opresión religiosa que le imponía la Iglesia católica, se desmarca de ella y busca sus propios caminos de desarrollo. De esta manera llegamos a la Revolución Francesa que va a dar inicio a una época absolutamente revolucionaria, valga la redundancia, y que según palabras de Gilles Lipovetsky “La sociedad moderna era conquistadora, creía en el futuro, en la ciencia y en la técnica, se instituyó como ruptura con las jerarquías de sangre y la soberanía sagrada, con las tradiciones y los particularismos en nombre de lo universal, de la razón, de la revolución[1]. Aquel orden que rompía con el viejo orden representado por las monarquías, la Iglesia católica y el feudalismo, se va a estrellar y destrozar en el siglo XX, las formas de socialización establecidas o las formas de entender la construcción social se verán destruidos, por lo que los objetivos de la sociedad moderna que la habían caracterizado cambiarán completamente de rumbo, la sociedad se ha organizado de manera distinta y se ha orientado hacia nuevos comportamientos condicionados por una sociedad hiperconsumista, que a partir de la Segunda Guerra Mundial no ha parado de ampliar sus horizontes. Como lo hemos explicado en otros artículos, el terror al que se sometió la humanidad en el siglo XX nos llevó a la destrucción de aquellos grandes ideales, y en los que los hombres dejaron de creer, abandonando los grandes sueños colectivos entorno a los cuales habíamos construido nuestras sociedad, “dando paso a nuevos valores que apuntan al libre despliegue de la personalidad intima, la legitimación del placer, el reconocimiento de las peticiones singulares, la modelación de las instituciones en base a las aspiraciones de los individuos[2]”.

Para muchas personas este mundo que ha nacido a partir de las cenizas de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, resulta incomprensible, pero si hacemos el ejercicio de comprenderlo a partir de una mirada posmoderna, ya comenzamos a tener cierto entendimiento de ella, y nos permite además comprender el vacío que domina a una sociedad desorientada y en busca de nuevos valores que vengan a gobernar y dirigir el devenir del hombre en su paso por este mundo, ya hablamos acerca de la Muerte de Dios, y como este concepto resulta fundamental para comprender este posmodernismo que se ha enseñoreado de nuestro mundo. A partir del nacimiento de una nueva sociedad, con nuevos valores, sin la presencia de Dios, al cual el hombre asesinó, comienza la construcción de una sociedad a la medida de los hombres, el filósofo francés Gilles Lipovetsky, nos da una mirada que nos ayuda en la comprensión de esta construcción:   

“… el derecho a ser íntegramente uno mismo, a disfrutar al máximo de la vida, es inseparable de una sociedad que ha erigido al individuo libre como valor cardinal, y no es más que la manifestación última de la ideología individualista; pero es la transformación de los estilos de vida unida a la revolución del consumo lo que ha permitido ese desarrollo de los derechos y deseos del individuo, esa mutación en el orden de los valores individualistas. Salto delante de la lógica individualista: el derecho a la libertad, en teoría ilimitado pero hasta entonces circunscrito a lo económico, a lo político, al saber, se instala en las costumbres y en lo cotidiano. Vivir libremente sin represiones, escoger íntegramente el modo de existencia de cada uno: he aquí el hecho social y cultural más significativo de nuestro tiempo, la aspiración y el derecho más legítimos a los ojos de nuestros contemporáneos.” [3] 
Laodicea una congregación adecuada a nuestros tiempos

Las palabras de Lipovetsky nos otorgan importantes luces para la comprensión de esta sociedad contemporánea, al comprender además los conceptos de modernismos y posmodernismos, podemos situarnos y clarificar las características de nuestra sociedad, una sociedad que se ha sumergido en el individualismo, en la búsqueda de los placer y el hedonismo, en el nulo sentido de la trascendencia, y en el profundo vacío que nos inunda como sociedad, al comprender el rumbo de esta sociedad posmoderna, se nos viene a la mente una escena que nos describe el Evangelio de San Mateo, la cual  señala:
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste! pues miren, el hogar de ustedes va a quedar abandonado; y les digo que, a partir de este momento, no volverán a verme hasta que digan: "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” (Mateo 23:37-39)[4]



Esta escena corresponde al pueblo de YHVH que no quiso congregarse junto a él, y decidió seguir su propio camino alejado de su regazo, la escena de estos tiempo es la misma, de un mundo que ha matado a Dios, le ha negado y ha decidido construir su propio porvenir, pero en este camino ha de quedar desamparado, sin hogar y no podrán ver, ni menos conocer a su Dios hasta que llegue aquel momento ineludible en que digan ¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!. Aquel lamento, es el mismo de hoy para una sociedad que se ha enaltecido a sí misma, que vive en el vacío  y que ha pretendido construir un edificio demasiado alto para su propia gloria, una edificación que los lleve hacia el cielo en franco desafío a YHVH.

La condición de nuestra sociedad, que hemos descrito, nos habla de igual forma, del cumplimiento certero de las escrituras en cuanto a la descripción de la última sociedad antes de la segunda venida de nuestro Mesías; como lo hemos explicado en otros artículos, el mensaje a la congregación en Laodicea gráfica perfectamente la decadencia, no solo de la congregación del Señor, sino que la decadencia de toda una sociedad, aquella sociedad que ha decretado la muerte de Dios. Aquella condición que hemos descrito tiene una perfecta representación en el propio nombre de la localidad donde se ubicaba este grupo de creyentes, o iglesia como se le ha traducido, en Laodicea, la cual es una palabra compuesta de la siguiente manera: “Laos” cuyo significado es “pueblo” y “Dike” que significa “derechos”, por lo que literalmente su significado es “Derechos del Pueblo”. Laodicea, que representa a la última congregación de creyentes, como también a la última sociedad, tiene directa relación con un pueblo que se ha levantado en pos de la conquista de sus derechos, que abandonó hace mucho el sustento que podría entregarle su creador, por conquistarlos por su propia mano, olvidándose por completo de quien había sido su proveedor y sustentador, hoy aquellos derechos son demandados a gran escala y han contribuido a llevar a nuestra sociedad hacia el lamentable estado social, valórico y moral en la que se encuentra. Respecto de esto último, convengamos en que muchos de aquellos derechos son justos, debido a la opresión que han sufrido ciertos sectores y que hoy se levantan por la conquista de aquello que se le ha negado, pero como hemos visto a través de la historia, la que se ha encargado de demostrarnos claramente y con variados ejemplos, como los ejercicios revolucionarios, terminan en feroces dictaduras y engulléndose a sus propios protagonistas, por lo que estas revoluciones posmodernas terminarán llevándonos inevitablemente hacia una dictadura mundial y hacia un control total, del cual ya comenzamos a tener el “privilegio” de ser testigos.


El mensaje a Laodicea es famoso y suele citarse continuamente en las congregaciones, pero al comprender la sociedad en la cual estamos insertos, y la iglesia de estos tiempos, podemos comprenderlo de mejor manera, este mensaje nos habla de un tiempo de oscuridad, de ceguera, de una sociedad y de una iglesia que se siente rica y que no tiene necesidades, pero que no sabe que es desventurada, miserable, pobre, ciega y esta desnuda; y que ha sacado a su creador de su seno, por lo que Él está a la puerta y llama esperando que alguien le escuche y abra su puerta, para entrar a él y cenar con él. Estas últimas palabras nos hablan de la condición de los hombres contemporáneos, quienes han abandonado completamente la guía y el sustento de su creador, quienes le han asesinado y eliminado de sus vidas, este último mensaje es mucho más íntimo, le habla personalmente a quien desee escucharle y abrir su puerta, el mensaje ya no es a las masas, quienes caminan en pos de sus propios derechos, el mensaje aquí es individual, pues a esta altura de la historia, las grandes luces, el esplendor, y el inmenso brillo que genera el ego de los hombres ha cegado el entendimiento de una sociedad que no cesa de edificar con ladrillo dejando de lado la roca.

A este complejo y peligroso período que hoy vivimos, debemos agregarle muchos otros elementos como lo es esta especie de nueva guerra fría que ha resurgido en las potencias mundiales, pero ahora agregándose otro gigante como lo es China, el mundo vuelve a estar en riesgo de alguna hecatombe nuclear provocada por las grandes potencias y por países más pequeños que pertenecieron a un tercer mundo, pero que hoy poseen un poder nuclear considerable; además del peligro geopolítico, debemos agregar otros factores como lo son los climáticos, ecológicos y humanitarios que enfrenta la humanidad en nuestros días. Sin embargo existe también un complejo entramado político social, que resulta mucho menos evidente, pero al cual no debemos pasar por alto.

Las escrituras nos hablan de muchas maneras, nos hablan del pasado, de una historia que debemos conocer, nos habla directamente a nuestro espíritu, también nos habla acerca del futuro; y dado el contexto al que hemos llegado como sociedad, podemos realizar un paralelo con una historia que registra el libro de Génesis en su capítulo 11, La Torre de Babel, las escrituras señalan:

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de la tierra”. (Génesis 11:1-4)
Aquel mundo que relata este pasaje, pareciera demasiado lejano, con miles de años de distancia, y así fue, sin embargo también es nuestro mundo, un mundo donde la roca se ha dejado de lado para construir una sociedad a la medida de los hombres, desecharon la piedra y decidieron construirlo con ladrillos, elementos que son construidos por el hombre, a la medida que los hombres estiman, esa es la condición de nuestra sociedad, la rebelión de los hombres, han sacado a su creador de su camino, y los hombres han decidido construirlo de la manera que lo estimaron mejor, hemos llegado a un punto, después de muchos conflictos a través de los siglos, donde este mundo global, parece entenderse mejor, con ideales unificadores, con sueños y conquistas sociales que son aceptadas por la gran mayoría de la población, y que se transforman en elementos que le otorgan un elemento más conciliador entre las diversas posturas que siguen los hombres, de esta manera los hombres se une bajo la construcción de un solo mundo, de un solo edificio, con un mismo lenguaje y una misma manera de entender el mundo, aunque insisto, el mundo que los hombres construyeron, una construcción sin la piedra que es el Mesías, sino con ladrillo, que está hecho a la medida de los hombres.

Y este mundo que han construido los hombres parece alcanzar los más grandes logros a los que podríamos haber imaginado algunas vez, aquellas obras de la literatura universal que nos legaron grandes autores del pasado, que nos hablaban de un mundo fantástico, ciertamente han quedado pequeños en su visión de un futuro auspicioso, hoy nos ha correspondido ser testigo del avance arrollador de la modernidad frente a la cual solo atinamos a seguir aquel agresivo devenir, el mundo ha entrado en un proceso globalizador donde ya es muy difícil que algún país del mundo pueda sustraerse. Aquel proceso que comenzara con la primera vuelta al mundo en el ideario de Hernando de Magallanes y que concluyo Sebastián Elcano en 1522, al unir el mundo por primera vez bajo la posibilidad de comerciar en todo el orbe, hoy ha llegado a su zenit, el mundo se encuentra unificado bajo un capitalismo triunfante, y bajo el poder del Imperio más grande que haya visto la humanidad como lo es el Imperio de Estados Unidos, el que ha llevado el intercambio comercial a su punto máximo, situación que nos permite interactuar de manera instantánea con cualquier lugar del mundo. A pesar de aquellos supuesto buenos augurios, la realidad es que nos encontramos, como tantas otras veces en nuestra historia, al borde del abismo, pues toda la prosperidad y opulencia que podemos observar son tan solo un espejismo, debido a que la realidad es muy distinta, y la historia nos ha enseñado que cuando hemos alcanzado ciertos niveles, lo que inevitablemente viene a continuación es la debacle total, para perder todo aquello que los hombres habían atesorado, y que está basado en su orgullo, en la conquista de poder y en la construcciones de grandes monumentos para exaltar un ego que nos supera a nosotros mismos.

Existe una voluntad de poder que los hombres poseen innatas en su interior, esta nunca deja crecer, no importa las experiencias que el estudio de la historia nos traiga a la memoria, siempre se levanta un nuevo poder que buscará expandirse en desmedro de aquellos pueblos más débiles, pues el poder es como la vida misma, si deja de crecer se debilita y tenderá a su muerte, por lo que quienes ostentan el poder buscarán el crecimiento y por lo tanto la conquista, y en este momento histórico donde el mayor poder que ha dado la historia comienza a quebrajarse, la lucha por la hegemonía desde ya se vislumbra encarnizada, y sabemos que las condiciones de hoy son abismalmente diferentes de aquella que tenía el mundo a principio del siglo XX, en cuanto a los aspectos sociales, económicos, tecnológicos, a pesar del avance de nuestra sociedad la situación de hoy se asemeja peligrosamente, las potencias de aquel momento no tuvieron mayores reparos en declararse una guerra que parecía de rápida resolución, pero que terminó desembocando en el mayor conflicto bélico que la humanidad había presenciado hasta aquel momento, como la fue la Gran Guerra, conocida hoy como la Primera Guerra Mundial. Aquel mundo orgulloso que existía a finales del siglo XIX, un mundo que alcanzaba los más grandes logros al ritmo del avance que otorgaba la Revolución Industrial, con imperios europeos que se erguían como los señores absolutos del planeta, terminarían suicidándose en la Gran Guerra de 1914, entregándole el control a la nueva potencia que emergía de las cenizas europeas como lo fue Estados Unidos. En nuestros días y después que el siglo y la “pax” americana parecían perpetuarse, surgen nuevos poderes que amenazan su hegemonía, aquella unipolaridad que nos legó la caída del muro de Berlín resultó muy breve, hoy la multipolaridad de nuestro mundo nos deja en un escenario muy similar al comienzo del siglo pasado, donde el surgimiento de la nación alemana vino a desafiar la hegemonía británica. Esta multipolaridad hoy nos deja frente nuevamente ante un choque de poderes, que si algo de ello está claro, es que no retrocederán en su empuje de poder manteniendo al mundo en una tensa calma, antes de la gran tormenta que vislumbramos en el horizonte.



La historia nos deja grandes lecciones, de las que muy pocas ocasiones hacemos caso, como hemos hablado en otras publicaciones, el posmodernismo nos ha legado el mundo en el que hoy estamos insertos, un mundo que ha perdido la fe, que ha dejado de creer en los grandes ideales, que ha dejado de seguir grandes ideologías, que básicamente ya no cree en nada de los que solíamos creer, todo aquel mundo se destruyó junto a las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, con los desastres que enfrentó la humanidad en la primera mitad del siglo XX, y el terror nuclear que le siguió en la segunda mitad. Este mundo descreído del que hoy somos parte trae consigo peligros aún mayores, pareciera difícil que el mundo vuelva a creer en figuras mesiánicas como lo fueron aquellas surgidas de las cenizas de Europa en los años 20 del siglo XX, como lo fueron Mussolini, Hitler o Stalin, sin embargo este mundo que pareciera haber desechado las grandes ideologías, es justamente a la mayor amenaza a la que se enfrenta. Estamos ante un mundo que cree tener el control de su porvenir y que se enorgullece de haber conquistado los espacios que a las minorías se les había negado históricamente, justamente por la hegemonía de ideologías que reprimían su expansión y que hoy parecen haber vencido, hoy en un mundo y una modernidad desatada, que cabalga sin rumbo hacia una globalización total, no sólo financiera, sino también en muchos aspectos como valores sociales, ecológicos o religiosos, terminará arrimándose hacia un idealismo de una fe en común que ha de unificar todos aquellos nuevos ideales y aquellos sueños de la construcción de una nueva sociedad, la sociedad que ellos han decido construir, por supuesto muy alejados de aquellos valores que YHVH dejó escrito para sus hijos. No, La sociedad que se está construyendo ha decido destruir aquella otra sociedad, que hoy está asociada a la represión y el abuso, y de la cual debemos ser claros al señalar que la iglesia cristiana contribuyó en ello. La mayor intolerancia y los mayores crímenes se han perpetrado en nombre de Dios y la religión, por lo que nuestra sociedad ha decido desechar la idea de algún Dios y construir su propio edificio, una nueva Torre de Babel, donde los hombres vuelven a hablar el mismo lenguaje, con nuevos valores, construidos para aquella sociedad que ellos determinaron construir y que pretenden nuevamente elevar hasta el cielo, en franco desafío a Dios, a quien están rechazando con su construcción.  

Como lo señalamos, es un tema de justicia señalar que la iglesia cristiana ayudo en esta idea y en el rechazo de la sociedad a esta construcción humana que es la iglesia y que se ha llenado de crímenes, si como lees, la iglesia cristiana es una construcción humana, heredera y continuadora del Imperio Romano, y que muy poco tiene que ver con lo que nos enseñan las escrituras, este es un tema más largo de analizar, estudios que hemos realizado con anterioridad en lo que denominamos “El paganismo en la cristiandad”. La Iglesia cristiana, sea católica o protestante, ha sido fundamental en la construcción de esta nueva Torre de Babel que pretende elevarse hasta los cielos, y hoy cooperara en ello. Sin embargo nuestra sociedad ha llegado al punto en que ha superado esta idea, la sociedad actual comienza a alejarse de la era cristiana, accediendo a una sociedad postcristiana, donde volvemos a las antiguas utopías de crear por nuestra mano un mundo ideal, pero al cual accederemos al peligro que nos ha amenazado a través de toda la historia, de aquella sociedad ideal, derivamos rápidamente en principios absolutos que se encargan de dirigir los destinos de los hombres, sometiéndolos bajo el yugo implacable de la mano del hombre, ejemplo tenemos demasiados en la historia donde aquellos sueños de libertad y realización terminaron en brutales regímenes bajo el alero de una ideología o la figura de algún carismático líder. El camino del hombre ha resultado demasiado doloroso en la búsqueda de su plenitud, no encontrándola hasta acá, sino que, como señala la frase popular, han salido de las brasas para caer al fuego una y otra vez, la época moderna es capaz de darnos muchos ejemplos de ello, la Revolución Francesa desembocó en el terror máximo; la Revolución Rusa, termino en manos de un desquiciado como Stalin que significó la tragedia de todo un pueblo; las revoluciones italianas quedaron en manos de Mussolini, el desastre alemán y la revolución socialista después de la Primera Guerra Mundial en manos de Hitler, el sueño republicano español en manos de Franco, en Latinoamérica podríamos hacer listado aún mayor. Los hombres no hemos aprendido de las traumáticas experiencias que hemos vivido y tendemos a repetirlas, por lo que la historia volverá a repetirse, pero esta unificación y globalización de criterios nos han de llevar a la mayor dictadura de la historia, donde por supuesto todos aquellos que no estén de acuerdo con los nuevos valores que han de regir esta nueva torre que continúa elevándose hacia los cielos, deberán sufrir las consecuencias de su intolerancia, concepto que se yergue como su bandera de lucha y entendimiento.

“Y dijeron: ¡Venid! Construyámonos una ciudad y una torre con una representación de los cielos. Y hagámonos un nombre, no sea que seamos esparcidos por la faz de la tierra. Pero YHVH descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo YHVH: He aquí que son un pueblo, y todos ellos tienen la misma lengua, y este es sólo el principio de su obra y nada les hará desistir de lo que traman hacer.” (Génesis 11:4-6).




Las palabras del libro de Génesis alcanzan su clímax en nuestros tiempos, los pensamientos de los hombres se están alineando y comienzan todos a hablar una misma lengua, y como señalan las escrituras, a esta altura ya nada les hará desistir de hacer lo que traman realizar, la humanidad se ha subido a una máquina que no posee freno, sólo falta aquel líder que los termine de unificar. En la antigüedad este líder estuvo representado en la persona de Nimrod quien fue poderoso en la tierra, un intrépido cazador enfrentado a YHVH (Génesis 10:8-10), y quien dirigió la rebelión contra Él. Hoy estamos frente a una nueva torre de Babel, en la construcción de una nueva sociedad que hemos descrito sus características a través de este artículo, donde muchas lenguas convergen en un solo entendimiento, de aquí en adelante lamento señalar que sólo nos queda observar la consolidación de este sistema y de este gran edificio que pretenden elevar hasta los cielos, pero así debe ser, hasta que nuestro Mesías vuelva como señala el Salmo 2: “Te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás (Salmo 2:8-9)

El profeta Isaías deja unas inquietantes palabras, que si bien describen la infidelidad de Judá, son palabras que grafican nuestra condición actual, y la restauración de todas las cosas, pues de Sión saldrá la ley, y en el santo monte de Sión YHVH pondrá a nuestro Rey y Mesías:

¿Cómo te has convertido en ramera. Oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. Tu plata se ha convertido en escoria, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
Por tanto, dice el Señor, YHVH de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias y quitaré toda tu impureza. Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Cuidad fiel. Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. Pero lo rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a YHVH serán consumidos (Isaias 1:21-28)  
Pronto esta nueva Torre de Babel se elevará demasiado alto, y la destrucción caerá sobre ella, pero ante esto surge una nueva pregunta, ¿Qué tiene que ver Babel con nuestros tiempos? Esta es una pregunta que develaremos en un próximo artículo, hasta entonces.

Gabriel Elías.



[1] Lipovestsky, Gilles, la era del vacío, Ensayos sobre el individualismo, Editorial Anagrama, Barcelona, 1986, Pág. 9.
[2] Ibid, Pág. 7
[3] Ibid. Pág.8
[4] Dios habla hoy, Sociedad Bíblicas Unidas, 1966,1970,1979,1983,1996.

miércoles, 8 de junio de 2016

LOS DIAS DE NOÉ

¿En que podemos creer?... o el fracaso de nuestra sociedad



Al mirar la fotografía que aparece arriba, me ha llevado a pensar sobre como nuestra sociedad ha venido fracasando en todos los ámbitos, aquella sola imagen me ha llevado a pensar como han fracasado cada uno de los paradigmas que han guiado nuestros destinos en los últimos siglos, uno a uno se han estrellado contra el piso y se han roto en miles de pedazos, por supuesto la culpa de ello es exclusivamente de nosotros, de nuestras propias acciones. Hoy nos enfrentamos a una sociedad absolutamente descreída, donde los valores que no hace mucho guiaban nuestros caminos, ya no son validos, valores en los que se ha dejado de creer y hoy ya no representan a gran parte de la humanidad, estamos en un momento histórico muy importante, donde un tipo de sociedad está culminando y estamos siendo testigos del nacimiento de una nueva, una sociedad que desea dejar atrás aquella manera de entender la vida, tal como hasta ahora la hemos entendido, aquella manera que hoy se cae a pedazos.

Sin duda que resulta muy fácil sentarse desde un estrado y criticar abiertamente el curso que lleva nuestra sociedad, pero lo cierto es que hemos llegado a un punto donde esta modernidad, que se ha desbocado, no tiene nadie que la contenga, nadie que la guíe, ningún ideal predominante que marque algún camino, como tampoco ningún personaje de relevancia mundial. Los paradigmas que como humanidad hemos dado vida, han fracasado, y nos ha correspondido ser testigos de ello, ante aquella realidad, ¿cómo volveremos a darle un curso a esta sociedad?, si hoy nos enfrentamos a uno de los momentos más críticos, donde todo esta en entredicho, donde todas las confianzas han sido destruidas, donde la ambición por el poder, por el dinero, por los placeres fáciles y desmedidos, han socavado todos los estratos de nuestra sociedad, en esta sociedad definitivamente queda poco en que creer.

Aquello que alguna vez le dio sustento a la sociedad hoy está caído, las sociedades han buscado ideales en los que encontrar el sentido de la existencia, y en su convivencia como sociedad, si retrocedemos en la historia, vemos que después que la Iglesia católica dominó todos los aspectos de la vida, en occidente, en aquel largo milenio que se le ha dado el nombre de Edad Media, el hombre buscó nuevas respuestas en el humanismo, en la inteligencia del hombre y más específicamente en el racionalismo, el hombre en base a su razón comenzó a darle forma a su mundo y a su manera de comprenderlo, vino entonces una etapa de gran explosión en el pensamiento, en las ciencias y en la tecnología, lo que dio paso a una revolución que cambiaría nuestra historia, la revolución industrial aceleraría la modernidad a la que el hombre estaba accediendo, quedaba de manifiesto que la razón del hombre nos abría nuestros caminos y nuevas posibilidades. Sin embargo, no todo fue color de rosa y este mismo progreso dio nacimiento a nuevas complejidades y a una nueva manera de entender el mundo, la realidad ahora aquejaba a los menos privilegiados, ante las problemáticas que afligían a la nueva clase social que el industrialismo daba a luz, surge un nuevo paradigma que vendría a definir el siglo XX,  el Marxismo, que emerge con la promesa de traer al hombre igualdad en los derechos y en las oportunidades en esta nueva sociedad que nacía al ritmo de la industrialización. Como contraparte del marxismo tenemos otro paradigma, que había venido tomando fuerza a partir del siglo XVI, el Capitalismo, el que nos prometió prosperidad y mejores niveles de vida, hoy mirando desde lejos, podemos concluir que todo aquello fracasó, el racionalismo del que tanto nos jactamos de pronto se estrelló con dos guerras mundiales y dos bombas atómicas que no hicieron más que llenarnos de terror, el Marxismo fracaso en sus promesas de igualdad, y ha terminado literalmente derrumbándose, en la actualidad somos testigos como el capitalismo esta fracasando rotundamente al darnos cuenta que aquella prosperidad que prometía, esta reservada solo para un minúsculo grupo de poderosos. Se nos queda en el tintero otro gran paradigma, el cristianismo, aquel gran paradigma que ha dominado gran parte de nuestra historia occidental.

Hemos hablado en extenso en este sitio, sobre como las raíces originales de la fe fueron quedando en el olvido, y fueron reemplazadas por doctrinas paganas, las que convergieron finalmente en el año 325 d.C., en el Concilio de Nicea convocado por el Emperador Romano Constantino, con la finalidad de unificar el Imperio que había sido divido anteriormente por el emperador Dioclesiano en el año 285 d.C., con la finalidad de asegurar su supervivencia ante las diversas amenazas que a esas alturas enfrentaba el Imperio. Constantino sin embargo tenía ambiciones mayores, y busca concentrar todo el poder del imperio en su persona, vence primero a Magencio en Roma y luego a Licinio que ocupaba el sillón imperial desde Bizancio en el año 324 d.C., Un año después, ante las amenazas arrianas y otras visiones de una religión que comenzaba a tomar preponderancia, convoca a un concilio con la finalidad de unificar las posturas y crear una sola religión, una religión universal para su imperio, Constantino tuvo la gran virtud de unificar política y religiosamente al Imperio Romano, después que parecía fragmentarse definitivamente, logrando de esta manera el poder total, esta religión que surge de sus manipulaciones la hace "universal" en el imperio, es decir, Católica. El cristianismo que surge del Concilio de Nicea, y que dominó al mundo occidental principalmente, pues oriente quedaría en manos del Islam, ante su irrupción a partir del año 632 de nuestra era, es principalmente el que llega hasta nuestros días, en sus distintas variantes, católicas o protestantes, y que hoy fracasa rotundamente ante una sociedad que ha dejado de creer en sus dogmas principalmente por la propia corrupción de sus cimientos, el cristianismo que gobernó casi todos los aspectos de nuestra manera de relacionarnos, hoy ha dejado de representar a la gran mayoría de la población, quienes la ven como un enemigo que hay que destruir más que un modelo para seguir, pues hoy se asocia a represión, a violaciones, a pedofilia, a abusos de poder, a engaños sistemáticos, a estafas económicas, a mafia vaticana, a discriminación y a lo peor de nuestra sociedad.

Definitivamente asistimos hoy al derrumbe de todos los paradigmas que habían dado forma a nuestra sociedad contemporánea, definitivamente nuestra sociedad hoy es distinta de aquella que vio la luz a los sones de la Revolución Francesa, las instituciones que sirvieron de base para aquella institucionalidad, hoy se están destruyendo, se encuentran bajo el descrédito y la ruina, todos los organismos, los gobiernos, los políticos, los valores morales. una fotografía como la que se presenta al inicio de este artículo podría impresionarnos y causarnos escozor, pero la verdad es que no debiera sorprendernos, y no por acostumbrarnos a las nuevas normas, sino que por que aquello también refleja el fracaso de un sistema patriarcal que se volvió opresor, y que hoy ve la sublevación de las mujeres que han sido humilladas por él, y que hoy decide tomar las riendas de su destino, lejos del hombre que la ha sometido y maltratado, es la historia misma de la humanidad, sobre como los pueblos se sublevan ante la opresión de un poder que los subyuga, por lo que esta historia, no tiene nada de nuevo.

De esta manera asistimos hoy a una fragmentación de nuestra sociedad, donde ninguna verdad es absoluta, sino que existen muchas verdades que interpretan a diversos sectores de la sociedad, hoy ni la ciencia, ni el racionalismo, ni el comunismo, ni el capitalismo y menos el cristianismo, se elevan como el paradigma dominante, muy por el contrario, aquellas verdades comienzan a quedar en desuso, añejas y obsoletas, hoy surgen diversas verdades, tantas, cuantas personas puedan haber, cada quien cree su verdad, su propio paradigma, o se suma a nuevas mayorías que dan sentido a su existencia, ambientalistas, pandillas, homosexuales, lesbianas, satanistas, o la corriente que sea que le interprete y explique su entorno y su mundo, la que no necesariamente explica el mundo de quien tiene al lado. Aquellas verdades que sentaron las bases del modernismo, se han destruido, han fracasado, podemos decir certeramente que la modernidad ha fracasado, hoy en una sociedad posterior a esta modernidad, surgen nuevas verdades, verdades que por cierto, y como ya lo mencionamos, no son absolutas, la verdad de uno no tiene por que interpretar la del otro, sin embargo aquellas diversas formas van dando vida a esta nueva sociedad que emerge ante nuestros ojos, surge entonces el posmodernismo, sin embargo esta fragmentación de nuestra sociedad sufre también sus mutaciones, y nos enfrentamos a un proceso totalizador, las nuevas ideas se vuelven globales, y todas aquellas nuevas verdades, entran en un nuevo proceso que hoy llamamos globalización.

El evangelio de Mateo nos habla de una realidad, que hoy es absolutamente latente, nos dice el texto:
"Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre". (Mateo 24:37-39)
Cada quien estaba en lo suyo, se había perdido la fe, el hombre había olvidado a su creador, y los pensamientos de su corazón, como lo señala el texto en el capitulo 6 de Génesis, era continuo solamente al mal, nuestro mundo actual tiene un paralelismo importante con aquellos días, cada quien está en lo suyo, y por la propia acción del hombre, y de las grandes calamidades que esta han producido, el hombre se aleja de Dios, siguiendo sus propias maneras de entender la vida, hoy si analizamos el siglo XX principalmente y lo que va del siglo XXI, esta actitud tiene cierta lógica, ¿en que se puede creer en nuestros días?, todo lo que el hombre ha levantado se ha ido derrumbando como un castillo de naipes, aquellas verdades que creímos absolutas, o que le dieron algún significado y dirección a nuestras vidas,  ya no lo son más, ¿En que se puede creer entonces? el escenario es el descrito por el Mesías, "... cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?", la tierra se ha llenado de corrupción y violencia, como en los tiempos de Noé, y vino entonces la destrucción, en aquel tiempo nadie comprendió la lectura de los tiempos, tal como ocurre en nuestros días

En el evangelio de Lucas encontramos una parábola, sobre una viuda y un juez injusto:

"También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:1-8)
Esa es una gran pregunta para nuestros tiempos, el fracaso de nuestra sociedad, el fracaso de los gobiernos de los hombres, los que han fracasado en todas sus variantes, han derivado en que el hombre pierda la fe que un día tuvo, la fe en sus sistemas económicos y políticos, la fe en las instituciones religiosas, la propia fe en Dios y en su Mesías, y como en los días de Noé, por la propia desobediencia de los hombres, vendrá el diluvio y nadie entenderá hasta que se los lleve a todos...

sábado, 10 de marzo de 2012

Más de 600 iglesias en Inglaterra deciden reescribir los Diez Mandamientos


Los Diez Mandamientos o las Tablas de la Ley de Dios, han sido reescritas por un grupo de más de 600 iglesias en Gran Bretaña, quienes afirmaron que tenían que volver a escribirlas, para convertirlas en un lenguaje “más moderno”.

Los “Nuevos 10 Mandamientos”, fueron creados por el reconocido evangelista inglés J John, dicha adaptación al lenguaje moderno está siendo elogiado por los líderes religiosos, ya que se puede traducir en “consejos prácticos para que las congregaciones modernas”.

Con un lenguaje sencillo, corto e intercalados con jerga, se publicaron en un DVD llamado “Just 10 for churches”, cuyo objetivo es proporcionar orientación a los interesados. El kit con tres DVD y un folleto cuesta 30 libras.

Además se explica por qué cambiar las palabras, el material contiene una serie de videos con sermones pequeños predicados por J John en cada uno de los mandamientos.

Existen diferentes versiones del material, incluyendo uno para niños.

El pastor J John afirma que su versión de los mandamientos le permite a “todas las personas que puedan entender los principios eternos de Dios por la manera en que vivimos”. Dijo que su inspiración para reescribirlos eran debido a los disturbios que se produjeron en diversas partes del mundo el año pasado, lo que generó dudas sobre la forma en que vivimos.

Los “Nuevos 10 Mandamientos”, incluyen “conocer a Dios” (1), “dejar de respirar” (4) y “controlar su ira” (6).

El original de “No robarás” (8) se convirtió en “prosperar con la conciencia tranquila”, y a largo plazo “no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (3) se acaba de “tomar en serio a Dios”.

El décimo mandamiento, por ejemplo, se convirtió en “No codiciarás la casa de tu vecino, tu has de no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu vecino “en tan sólo dos palabras “encontrar contentamiento”.

“No cometerás adulterio” (7) es ahora “tener relaciones fieles”, y “Honra a tu padre ya tu madre” (5) fue sustituida por “vivir en paz con sus padres”.

En lugar de prohibir “imágenes”, la petición es “tomar en serio a Dios” (2) y en su lugar de frenar el “falso testimonio” ahora es “siempre decir la verdad” (9).

El reverendo Paul Roberts, de 54 años, es uno de los que aprueban los nuevos mandamientos. Él cree que “es básicamente una manera de exhibir los Diez Mandamientos y ayudar a las personas a conectarse con ellos de una manera positiva. En lugar de verlos sólo como una lista de prohibiciones, se puede entender que están diseñados para ayudar a la gente vivir como Dios manda. Es algo para nuestro bien”.

Wayne Dulson, de 40 años, ministro de la Iglesia Bautista en Loughton, dijo: “La gente realmente debe entender los Diez Mandamientos de una manera nueva. La gente no debe ver esto como un conjunto de normas, sino como un modelo para vivir, para que podamos experimentar lo mejor de Dios para nuestras vidas”.

La gente me dijo que “sólo el 10 ‘les hizo pensar más acerca de cómo viven sus vidas ahora y lo mucho que aprendieron acerca de los mandamientos, descubriendo cosas que nunca pensaron antes”.

Steve Jenkins, portavoz de la Iglesia de Inglaterra, dijo que apoyaba las nuevas formas de comunicación, y agregó: “La fe se le debe enseñar a cada nueva generación”.

Fuente: Traducido por NoticiaCristiana.com de Telegraph y UPI.


jueves, 15 de julio de 2010

LA IGLESIA EMERGENTE

¿UNA NUEVA FORMA DE VER EL CRISTIANISMO?

IGLESIA EMERGENTE, me imagino que este es un término que aún es desconocido para muchos, quizás en el concepto, porque me parece que no en sus formas. La Iglesia Emergente surgió a principio de los años noventa y resulta algo difícil clasificarla y aunque no posee un ordenamiento concreto, podríamos definirla tal como lo indica su nombre, es una iglesia que está emergiendo, es una iglesia que está saliendo del entendimiento tradicional de la iglesia y emergiendo hacia una expresión posmoderna, es decir es una iglesia posmoderna para una cultura posmoderna. Ahora ¿qué podemos entender por posmodernismo?, lo podemos definir y entender como la reestructuración desde la raíz de todas aquellas formas tradicionales de hacer o entender algo, originalmente fue relativo a movimientos culturales, artísticos, filosóficos y literarios que surgieron en la década del setenta y ochenta, por supuesto esta idea raudamente paso también a la iglesia.


La iglesia de pronto se vio enfrentada a una realidad y a una sociedad muy distinta de la que había conocido, es así que surgió un movimiento que se preocupó de presentar un cristianismo que esta cultura posmoderna pudiera entender y asimilar, es decir una nueva forma de ver el cristianismo que con el paso de los años se transformo en la más influyente de los últimos tiempos, aún cuando esta nueva forma está muy lejos de ser la mejor influencia, aun así se desparramo por las iglesias y por el mundo de manera inquietante.


A principio de los años 90 los medios de comunicación fueron inundados de ideas que enfatizaban el uso de pensamientos positivos, refuerzos en la autoconfianzas y metodologías para hacerse millonarios, surgieron programas de televisión, pero sobre todo mucha literatura que enfatizaba esta idea. Los líderes de las iglesias vieron en todas estas ideas el mensaje perfecto para atraer a todas aquellas personas que estaban en busca de algún tipo de espiritualidad a la iglesia, el problema de una sociedad cada vez más aislada podía quedar resuelto con todo este tipo de pensamiento mezclado con algo de cristianismo, de esta manera se podía entregar los medios para lograr el éxito en su vida diaria. El movimiento de fe y prosperidad, que ha partir de entonces inundó las iglesias, vino a ser el remedio perfecto para los males de esta sociedad, pues además de proveer de una conexión con Dios, también proveía salvación a través de Jesucristo y permitía buscar logros materiales sin culpa alguna, pues si Dios era quien proveía toda esa bendición como podría condenarlos si ellos estaban bajo “su perfecta voluntad”.


Dentro de las ideas principales de esta “nueva” iglesia está el llamado a ser un actor “Relevante” dentro de la sociedad donde vivimos, este término, “Relevante”, también es clave para entender este movimiento. La idea es mezclarse en la sociedad y ser luz en medio de ella, esta iglesia emergente tiene por sobre todo una visión inclusiva, no excluye a nadie, según su idea, todos caben dentro de esta nueva iglesia, esto a primera luz pareciera ser bueno, el problema es que llegará el momento donde no se darán cuenta cuando estén abrazando nuevamente rituales católicos, o practicas y enseñanzas budista o hinduistas, o de distintas confesiones disfrazados con un lindo traje evangélico. Hoy vemos iglesias que se levantan con distintos acentos de herejías, por ejemplo falsas doctrinas como la ya famosa prosperidad, pero la iglesia emergente es más que eso, es más que una determinada forma o determinada doctrina, esto es un movimiento que busca emerger hacia una expresión distinta, una expresión posmoderna, es decir, este movimiento busca dejar de lado las doctrinas y rituales de la iglesia tradicional, buscando una expresión posmoderna para una sociedad posmoderna, ellos están adecuando, acondicionando o transformando el cristianismo para alcanzar a esta sociedad. Están acondicionando todo, reuniones, música, estilos, eventos, predicaciones, vestimentas, todo esto para ser más efectivos, según ellos, a la hora de transmitir el evangelio. La idea es presentar un cristianismo que la cultura posmoderna pueda entender, pero existe un “pequeño” problema con esta idea, el posmodernismo rechaza totalmente la verdad absoluta, es una sociedad en la cual todo es relativo. El cristianismo, por el contrario, proclama una absoluta verdad, como se podrían unir estas ideas, cristianismo y posmodernismo, pues no existe un punto de unión, por lo tanto el conflicto es ineludible.



¿Entonces como puede esta nueva iglesia adecuarse a una sociedad posmoderna que no considera una verdad absoluta? Fácil, desechando algunas verdades. Para adecuarse a una sociedad de este tipo se debe limpiar a la iglesia de una palabra autoritaria y de muchas doctrinas que pueden resultar molestas u ofensivas, quitemos de en medio el infierno, el pecado, no hablemos de Apocalipsis, ni de cosas semejantes. Que queda después de esto, pues todo lo que queda ya no es una verdad absoluta, sino por el contrario un relativismo absoluto.


Los iniciadores de toda esta corriente fueron tipos como Brian Mclaren, Tony Jones, Rob Bell, Mark Driscoll, Dan Kimbell, entre otros y fueron capaces de influenciar directa o indirectamente a gran cantidad de ministerios alrededor del mundo, pastores y cantantes como Jesús Adrian Romero, Marcos Witt, Marcos Barrientos, Dante Gebel, Joel Osteen, Vineyard, Hillsong, Rick Warren, Cash Luna, Lucas Leys, entre muchos otros abrazaron de alguna manera este movimiento, es triste reconocer que este “nuevo mover” se ha infiltrado en la mayoría de las iglesias actuales, algunas en sus formas, otras en sus reuniones de jóvenes, otras en su doctrina, se ha cambiado la verdad por un relativismo, por un evangelio diluido, y lo que es peor, la iglesia no se ha dado cuenta de ello. Esta corriente creo que es la más peligrosa a la que se ha enfrentado el cristianismo, pues es un enemigo silencioso, que ni siquiera te das cuenta de su presencia y aún así estas completamente invadido de ella, todo esto ha sido un bombardeo sin cuartel a través de congresos, programas de radio y televisión, libros, canciones, y un sin fin de diversas maneras.


La situación a la que nos enfrentamos hoy es en extremo delicada, sabemos muy bien que la palabra de Dios es eterna, y por lo tanto tendrá validez por toda la eternidad, sin embargo parece que ella ya no encaja en esta cultura posmoderna, y es necesario adecuarla para hacerla asequible para nuestra sociedad, es por esto que nos vemos enfrentados a un sin número de herejías y negaciones de la palabra de Dios que son proclamadas desde los propios púlpitos. Hoy estamos enfrentados a una iglesia autosuficiente, a iglesias monumentales que resaltan su gloria por lo formidable de sus instalaciones y lo abarrotado de sus graderías, según los principios de esta Iglesia posmoderna, llamada por algunos Iglesia emergente o relevante, la idea es mezclarse con el mundo, ser parte de él, y según ellos brillar en medio del mundo, sin embargo su ceguera no les permite ver que se han apartado absolutamente de la Palabra de Dios. Como ya lo expusimos, para esta Iglesia posmoderna la idea es quitar de en medio todo aquello que a la gente o al mundo le incomode o le cause rechazo, esta iglesia ya no hablara de Apocalipsis, ni de la ira de Dios, no hablara del Infierno, pues un Dios de amor no podría enviar ahí a sus hijos, difícilmente hablara del pecado, de ninguna manera hablara en contra de la homosexualidad, quizás ya no es políticamente correcto hacerlo, no conviene hoy en día hablar de tomar su propia cruz, hablar de arrepentimiento, del juicio de Dios, para esta iglesia que busca otras cosas estos son temas prohibidos. No hay una generalidad en cuando al comportamiento de ellas, algunas solo omiten todos estos temas, otros derechamente lo han negado o algunos han llegado a ridiculizar estas “ideas”. No, esta Iglesia contemporánea no hablara ya de negarse a sí mismo, por el contrario resaltaran el amor a uno mismo, la autoestima, la realización y desarrollo personal, pareciera que a Dios le diera lo mismo el pecado o la santidad, estamos frente a un cristianismo acorde a los tiempos donde todo es light, todo es liviano, no hace daño, pareciera que Dios está obligado a satisfacer los caprichos y los sueños de los que se llaman sus hijos, estamos frente a un Dios que prácticamente es esclavo de nuestros deseos, de nuestra búsqueda de fama personal, éxito es una de las palabras más escuchadas en las iglesias contemporáneas, descubre al campeón que hay en ti, y barbaridades como esas es lo más común de escuchar.


Concluyendo, podemos decir que la creencia más importante de esta iglesia emergente es que los cristianos debemos derribar toda pared cultural que nos separa con el mundo, a juicio de ellos la iglesia no ha sabido acercarse a ellos, según ellos la iglesia se ha quedado en el tiempo y no supo actualizarse mientras el mundo ha pasado de una era moderna a una posmoderna, es debido a esto que la iglesia ha dejado de ser efectiva para el mundo de hoy. La solución a esta problemática, según ellos, es derribar toda barrera cultural que nos separe del mundo, las posibilidades que nos otorga esto es el fracaso en su intento o su éxito que es sinónimo de apostasía, la verdad es que no basta con hacer solo algunos cambios, la verdad es que se realizan desastres con la doctrina cristiana, y todo esto para que al mundo no le cause rechazo el cristianismo, es debido a esto que nos encontramos con las herejías más disparatadas que nos podemos imaginar, y todo con la finalidad de que el “nuevo converso” no se sienta incomodo con la doctrina.


La palabra tolerancia es llevada a su máxima expresión, en nombre de esta palabra todo está permitido, decir que Jesús es el único camino a Dios, y decir que el que no crea en el se va al infierno, resulta ofensivo, intolerante, una aberración, y hasta soberbio.


Todo el tema de la Iglesia Emergente es aún mucho más profundo de lo que se ha expuesto, creo que todo esto es una pincelada, del problema de fondo, la iglesia se ve enfrentada al engaño más grande de la historia, estas palabras están escritas para quien tenga oídos y desee oír, tengo claro que muchos no entenderán lo que aquí se ha planteado, no lo entenderán y muchos dirán ¿Qué tiene de malo adecuarse al mundo para alcanzarlos para Cristo? ¿Qué tiene de malo ser prósperos, si Dios es dueño del oro y la plata? ¿Qué derecho tienes tu de juzgar a los demás?, las escrituras si nos llaman a denunciar las malas practicas, eso es otro engaño que los falsos maestros han introducido en la iglesia, te pido que no te quedes solo con lo que aquí se ha expuesto, sino que te informes y puedas ver al peligro que no solo esta frente a ti, sino que amenaza a todo el cristianismo. La verdad es una sola, y eso no es algo relativo, la palabra de Dios es eterna, y no puede adecuarse a una sociedad determinada, ni a un tiempo específico de la historia. Amados estas palabras son para que abran sus ojos y analicen todo, pues el engaño esta más cerca de lo que tú crees.