Es una normalidad en nuestra sociedad que cada fin de año se celebren festividades que han alcanzado casi todos los rincones del planeta, navidad en primera instancia y año nuevo una semana después, curiosamente el mundo cristiano contraviniendo todos los mandatos de YHVH se vuelca a celebrar fiestas paganas que YHVH no mandó a celebrar, y contra las cuales está completamente en contra, dejando de lado las verdaderas festividades establecidas en las escrituras y las cuales nos hablan de la venida de nuestro Mesías, pero que el cristianismo ha ignorado completamente.
Lamentablemente el desconocimiento de las escrituras y la mala interpretación de las cartas de Pablo, ha generado una desviación en su entendimiento, el profeta Oseas ya lo había señalado:
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. (Oseas 4:6)
La historia tiende a repetirse, lo que hoy ocurre no tiene nada de nuevo, la idolatría que hubo en el pasado es exactamente la misma que ocurre en nuestros días, fiestas como la navidad y el año nuevo tienen su origen en la celebración de deidades paganas de las que YHVH mandó expresamente no celebrar, es justamente este el motivo por el cual Israel fue castigado y dejó de ser pueblo de YHVH, siendo esparcido por el mundo, donde encontraría la muerte.
En el pasado YHVH enviaba a sus profetas para advertir al pueblo de su transgresión, lamentablemente tal como entonces en nuestros días aunque envíe a sus profetas a advertir sobre ello, es difícil que enmienden su camino y abandonen la idolatría en la que están insertos, pues el peso de la tradición es mucho más fuerte que obedecer a las mandatos de YHVH, y estas dos celebraciones que marcan el fin del año gregoriano, como lo son Navidad y año nuevo. es la manifestación de esta transgresión a la ley de YHVH